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Ciudades de México con mayor estrés hídrico y cómo enfrentarlo este 2026

Ciudades de México con mayor estrés hídrico y cómo enfrentarlo este 2026

20.02.2026

En México, el crecimiento acelerado de las ciudades y la creciente demanda de agua han colocado a varias zonas metropolitanas en niveles críticos de presión sobre sus fuentes de agua disponibles. Este fenómeno, denominado estrés hídrico, ocurre en las principales zonas urbanas del país y presiona a los ecosistemas y la calidad de vida. Enfrentarlo será clave durante 2026.

Según el Programa Institucional del Instituto Mexicano de Tecnología del Agua 2025–2030 (PIIMTA), este problema es especialmente evidente en las grandes metrópolis, donde la combinación de población, uso industrial y extracción supera la disponibilidad natural de recursos hídricos.

¿Qué es el estrés hídrico y por qué preocupa en 2026?

El estrés hídrico ocurre cuando la demanda de agua excede lo que los sistemas naturales pueden proveer de forma sostenible, considerando disponibilidad, calidad y uso. Esto genera presión sobre fuentes superficiales y subterráneas, afectando tanto el suministro humano como los ecosistemas.

A nivel nacional, la extracción excesiva de acuíferos y la urbanización acelerada han incrementado este fenómeno, reduciendo la disponibilidad per cápita de casi 17,742 m³/habitantes en décadas pasadas a apenas 3,656 m³/habitantes proyectados hacia 2030.

En términos globales, México está entre los países con niveles más altos de estrés hídrico, en parte por la alta demanda agrícola e industrial que con frecuencia supera los recursos disponibles.

¿Cuáles son las ciudades más afectadas por estrés hídrico?

El diagnóstico oficial del IMTA identifica que en México las principales zonas metropolitanas que enfrentan condiciones críticas son:

  • Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), con más de 22 millones de habitantes, depende en gran medida de fuentes externas como el sistema Cutzamala y registra sobreexplotación de acuíferos.
  • Monterrey enfrenta presión por extracción industrial y urbana.
  • Guadalajara, Tijuana, Mexicali, Saltillo, Querétaro, León, San Luis Potosí, Chihuahua y la zona Puebla-Tlaxcala también concentran altos niveles de demanda hídrica frente a disponibilidad propia.

Esta lista revela que las regiones con mayor presión hídrica no solo están en el norte y centro del país, sino también en grandes corredores industriales y urbanos que requieren soluciones integrales para 2026.

 

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¿Cómo pueden las ciudades enfrentar el estrés hídrico en 2026?

  1. Gestión integrada del agua: la coordinación entre gobiernos municipales, estatales y organizaciones especializadas, como la Comisión Nacional del Agua, es esencial para priorizar el uso eficiente del recurso, impulsar mediciones precisas y cerrar brechas entre oferta y demanda.
  2. Inversiones en tecnología y eficiencia: implementar tecnologías como sistemas inteligentes de medición, reducir pérdidas en redes y fomentar la reutilización de aguas residuales puede aliviar la presión sobre fuentes tradicionales.
  3. Desalinización y recursos alternativos: en zonas costeras con estrés hídrico, la desalinización sustentable con manejo responsable de salmuera resulta una opción viable para complementar el abastecimiento.
  4. Políticas públicas y normativas actualizadas: fortalecer las regulaciones que incentiven la eficiencia hídrica en sectores productivos, domésticos y urbanos, desde códigos de construcción hasta tarifas progresiva, será clave para orientar el uso responsable.

Escasez de agua en México

Un tema urgente para 2026

El estrés hídrico no es un fenómeno aislado: combina crecimiento demográfico, expansión urbana, explotación de acuíferos y patrones climáticos cambiantes. Para 2026, el reto será construir políticas y prácticas que integren la sostenibilidad del agua en todas las decisiones de planificación urbana y desarrollo económico.

Invertir en infraestructura resiliente, apostar por la educación sobre el valor del agua y promover la colaboración entre sectores son pasos que, si se concretan ahora, pueden transformar la presión hídrica en oportunidades de innovación y bienestar para las ciudades de nuestro país.

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