El fenómeno El Niño podría regresar en 2026: qué efectos tendría en México
El fenómeno climático conocido como El Niño–Oscilación del Sur (ENSO) atraviesa una fase clave. De acuerdo con el informe del Climate Prediction Center publicado el 12 de febrero de 2026, el fenómeno de La Niña sigue presente, pero muestra signos de debilitamiento. Por ello, los científicos prevén que entre febrero y abril se produzca una transición hacia condiciones neutras, es decir, un punto medio entre El Niño y La Niña.
Lo anterior significa que el océano Pacífico, uno de los motores del clima mundial, está dejando de enfriarse. Actualmente, sus aguas se mantienen ligeramente por debajo del promedio, pero en niveles más profundos ya se observa un aumento de temperatura, lo que sugiere que podría calentarse de nuevo hacia finales del año.
Si esa tendencia continúa, El Niño podría reaparecer en la segunda mitad de 2026, aunque la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA) advierte que aún hay incertidumbre en los modelos de pronóstico.
¿Qué es El Niño y La Niña y en qué se diferencian?
Tanto El Niño como La Niña son fases opuestas de un mismo evento climático: el El Niño–Oscilación del Sur. Ambos ocurren en el océano Pacífico ecuatorial, pero tienen efectos muy distintos sobre el clima global.
- El Niño se da cuando las aguas del Pacífico se calientan más de lo normal, lo que provoca sequías, olas de calor e incendios en algunas regiones, y lluvias e inundaciones en otras.
- La Niña ocurre cuando esas aguas se enfrían, generando temporadas más lluviosas en zonas como el sureste de México y sequías en el norte o centro del país.
Ambos fenómenos alteran las corrientes oceánicas y los vientos, modificando los patrones de lluvia, temperatura y ciclones en todo el planeta.
¿Sabías que…?
El cambio climático podría llevar a casi 6 millones de niños y jóvenes a la pobreza en América Latina para 2030. En Aguakan recordamos que cuidar el agua y el planeta es también proteger a las próximas generaciones. pic.twitter.com/UDrf0EitNS— Aguakan (@DHCAGUAKAN) September 17, 2025
¿Cómo impacta esta transición en México y el Caribe?
El cambio de fase del ENSO tiene efectos directos en el clima mexicano. Durante La Niña, el país vivió lluvias irregulares y temperaturas bajas en varias regiones, mientras que el sureste, incluido Quintana Roo, registró precipitaciones por encima del promedio.
Con el debilitamiento de La Niña, los especialistas del Centro de Ciencias de la Atmósfera estiman que las lluvias se prolongarán hasta febrero, y que la transición a una fase neutra podría traer más calor y humedad durante el verano. En Cancún y la Riviera Maya, esto podría traducirse en tormentas más intensas, mayor sensación térmica y riesgo de estrés hídrico por la rápida evaporación y la presión sobre los acuíferos.
Además, el Servicio Meteorológico Nacional de México analiza cómo estas condiciones influirán en la temporada de huracanes 2026, que podría comenzar con neutralidad y evolucionar hacia un entorno más cálido si El Niño reaparece.
Retos ambientales para 2026: agua y planificación sostenible
El comportamiento del ENSO coincide con un año decisivo para la gestión del agua en México. La CONAGUA impulsa planes de reserva y manejo de sequías, mientras los municipios costeros buscan adaptar su infraestructura a lluvias concentradas y temporadas secas más largas.
El 2026 podría iniciar con cierta calma, pero las condiciones actuales podrían dar paso a un nuevo episodio de El Niño hacia fin de año, con mayor riesgo de calor extremo, incendios forestales y eventos meteorológicos severos.
En medio de esta transición, México enfrenta el desafío de fortalecer su resiliencia hídrica y planificar ciudades sostenibles ante un clima cada vez más cambiante, donde adaptarse ya no es una opción, sino una necesidad.