Saneamiento y tratamiento del agua: diferencias y por qué ambos son esenciales para la salud pública
Conoce la diferencia entre saneamiento del agua y tratamiento del agua, dos procesos esenciales que reducen enfermedades y protegen ríos, mares y cenotes.
Cuando se habla de saneamiento del agua, solemos pensar que solo se trata de limpiar el agua. Pero en realidad, este proceso va más allá: incluye la recolección, el transporte y el manejo seguro de las aguas residuales, para que no terminen en las calles, el subsuelo o el mar.
Ahora bien, el tratamiento del agua (en especial el de aguas residuales) es el proceso que ocurre dentro de una planta especializada, donde el agua usada pasa por distintas etapas para eliminar contaminantes y microorganismos, antes de regresarla al ambiente o reutilizarla.
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— Aguakan (@DHCAGUAKAN) November 23, 2025
Diferencias simples: saneamiento del agua vs. tratamiento del agua
Para entenderlo sin complicaciones, imagina este ejemplo:
- Saneamiento del agua: es el “camino seguro” que lleva el agua usada desde tu casa o negocio hasta la planta. Incluye tuberías, colectores, bombeo y obras.
- Tratamiento del agua: es lo que ocurre dentro de la planta para que esa agua deje de ser un riesgo.
Así pues, si existiera solo el tratamiento sin saneamiento, gran parte del agua contaminada nunca llegaría a la planta. Y si existiera solo saneamiento sin tratamiento, el problema se movería de lugar.
Por eso, cuando se anuncian renovaciones de tuberías o colectores, no son simples obras: son parte clave del saneamiento del agua, que permite que el tratamiento funcione correctamente.
Saneamiento del agua: qué incluye en la vida diaria
El saneamiento del agua es el conjunto de acciones que evita que las aguas residuales se queden estancadas o se filtren sin control. Por eso, además del drenaje, abarca elementos como colectores, cárcamos de bombeo, tuberías, mantenimiento y obras que mantienen el sistema funcionando.
En este sentido, el saneamiento del agua no es un lujo: es una barrera de protección para la salud pública. Cuando falla, aparecen riesgos claros, como malos olores, encharcamientos, brotes de infecciones gastrointestinales y contaminación de cuerpos de agua.
Y aunque a veces no se note a simple vista, el impacto es enorme: a nivel global, la ONU ha señalado que una parte muy alta de las aguas residuales regresa al ambiente sin el tratamiento adecuado, lo que deteriora ecosistemas y eleva riesgos sanitarios.

Envases con distintos niveles de tratamiento del agua. Fuente: Top of Mind
Tratamiento del agua: por qué es clave
El tratamiento del agua se realiza en plantas especializadas. Ahí, el agua residual pasa por procesos físicos, biológicos y de desinfección para reducir sólidos, materia orgánica y microorganismos. Posteriormente, el efluente tratado puede reintegrarse al ambiente con mejores condiciones de seguridad, según la normatividad aplicable.
Esto es especialmente importante en un estado como Quintana Roo, donde el cuidado del entorno es parte de la vida diaria: playas, manglares y sistemas subterráneos requieren atención constante. Por lo tanto, invertir en tratamiento del agua no solo es “infraestructura”; es prevención.
En Aguakan, por ejemplo, contamos con plantas de tratamiento en Cancún, Playa del Carmen, Isla Mujeres y Puerto Morelos, incorporando tecnologías como desinfección UV e incluso soluciones con energía renovable en algunas instalaciones, lo cual fortalece la continuidad operativa.
¿Por qué ambos son esenciales para la salud pública?
El saneamiento y tratamiento del agua rompen la cadena de contagio y contaminación:
- El saneamiento del agua reduce el contacto de las personas con aguas residuales (por escurrimientos, encharcamientos o descargas irregulares).
- El tratamiento del agua disminuye la carga contaminante antes de que el agua regrese al ambiente.
Además, estos conceptos están alineados con el ODS6, que impulsa tanto el acceso a saneamiento e higiene como la mejora de la calidad del agua y la reducción de aguas residuales sin tratar.
En pocas palabras: el saneamiento del agua evita el desorden; el tratamiento ordena y limpia lo que ya se usó. Y cuando ambos trabajan bien, la ciudad y el ambiente respiran.