Ciclón, tormenta tropical y huracán: ¿en qué se diferencian y qué riesgos representa cada uno?
Cada año, durante la temporada de huracanes, las noticias se llenan de términos como ciclón tropical, tormenta tropical y huracán. Aunque suelen usarse indistintamente, describen diferentes fases de un mismo fenómeno meteorológico.
Aprender a diferenciarlos facilita la lectura de los boletines oficiales y ayuda a proteger el hogar, la familia y el suministro de agua potable con la debida anticipación.
¿Qué es un ciclón tropical?
Un ciclón tropical es el término general para definir a un sistema de baja presión que se forma sobre aguas cálidas del océano, caracterizado por tormentas eléctricas y una circulación cerrada de vientos. Según la fuerza de sus vientos sostenidos, se divide en tres etapas:
- Depresión tropical.
- Tormenta tropical.
- Huracán.
Cabe destacar que no todos los ciclones tropicales alcanzan la categoría de huracán; muchos pierden fuerza y se disipan en el trayecto.
1. Depresión tropical
Es la fase inicial. Ocurre cuando el sistema ya tiene una circulación definida, pero sus vientos sostenidos no superan los 63 km/h (39 mph). Aunque es la etapa menos intensa en viento, representa riesgos porque hay precipitaciones prolongadas si se desplaza lentamente.
2. Tormenta tropical
Se clasifica así cuando sus vientos sostenidos alcanzan entre 63 y 118 km/h (39 a 73 mph). En este punto, la Organización Meteorológica Mundial le asigna un nombre oficial para su seguimiento. Sus efectos principales incluyen:
- Rachas fuertes de viento y oleaje elevado.
- Desbordamiento de ríos y arroyos.
- Caída de árboles, anuncios y cableado.
3. Huracán
Es la etapa de mayor intensidad del ciclón. Se alcanza cuando los vientos máximos sostenidos alcanzan o superan los 119 km/h (74 mph). Destaca por desarrollar un “ojo” central rodeado de bandas nubosas en espiral, provocando marejadas ciclónicas en las costas y vientos potencialmente destructivos.
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Consecuencias de un ciclón tropical, tormenta tropical o huracán
Cualquier etapa del fenómeno —no solo los huracanes— puede generar emergencias. El verdadero impacto depende de la acumulación de lluvia, el relieve local y la velocidad con la que avanza la tormenta. Entre las principales consecuencias destacan:
- Inundaciones: tanto en áreas urbanas como rurales, debido a lluvias torrenciales sostenidas.
- Cortes de servicios básicos: puede haber interrupciones en la red eléctrica, telecomunicaciones y sistemas de agua potable por fallas de energía o saturación de drenajes.
- Bloqueo de vías: deslaves en zonas elevadas y acumulación de escombros o árboles en calles y carreteras.
Para prevenir afectaciones graves, mantente atento al Semáforo de Alerta Ciclónica y sigue las recomendaciones emitidas por Protección Civil y las autoridades locales de tu municipio.